Mossack Fonseca i la falàcia del misstager

A raiz de los Papeles de "Panamà", muchas voces se han alzado defendiendo los bufetes de asesores fiscales pues ellos sólo hacen lo que sus clientes les piden y que todo lo que hacen es acorde a la ley.

Entedamos la falacia en simples pasos

1.- ¿Qué porcentage de clientes conoce la sofisticada información aportada por estos bufetes sobre ingeniería fiscal y pide antes de conocerla dichos productos? Para establecer que la responsabilidad es sólo del cliente, éste debería al menos tener nociones de lo que quiere antes de que se lo ofrezcan.

2.- Las actuaciones no son contrarias a la ley y todo es legal. Parece ser que la mayor parte de los juristas prefieren irse a los artículos del código correspondiente cual cazador de bugs a encontrar el error, que leerse las condiciones del contrato (preámbulo) que nadie se lee sobre porque se hizo esa ley.

Así entendemos los artículos de la ley como un cuerpo inmutable y perfecto. Mientras que la ley es algo dinámico y imperfecto. Los preámbulos se escriben para mantener el sentido más allá de los casos particulares, si una ley se hace para redistribuir la riqueza y por arte de bug, busco la manera de no redistribuir, esta actuación está completamente fuera de razonamiento legal, haya un artículo que lo contemple o no, entre otras cosas porque la sociedad cambia y ningún texto puede recoger la realidad ya que sería tan inútil como un plano 1:1

Parece que nuestro sistema legal mantiene un paralelismo con el sistema de cazadores de bug, pero éstos, al contrario que lo que pasa con Google o los grandes tecnológicos, cada vez que se detecta un bug éste no se hace público y se soluciona; si no que se integra en un susbsistema que vende las vulnerabilidades a personas ávidas de defraudar.

Ésta es una reflexión sobre lo acontecido estos días pero va sobre pensar nuestro papel como intermediadores de vivienda y la responsabilidad que tenemos en actuar acorde al sentido de la ley. Si vamos a empezar a actuar como immobiliaria y tenemos un artículo 47 en la constitución que es contrario a la especulación urbanística, nuestra misión como empresa no puede ser la de tratar ese marco general como algo accesorio porque nadie ha creado la ley que lo imposibilite (en este caso no hay un bug, hay un colador del tamaño gigante) si no la de explorar formas y prácticas que se vayan asentando y que mediante ensayo error podamos crear un articulado que un día acabe formando parte de los códigos legales en los que se sustenta la vivienda.